martes, 10 de julio de 2012

LA PROMESA, LA LUCHA, LA ESPERANZA...


 Por Luis Matos
Coordinador General De Barahona 3
                                     
Luis Matos
Nos duermen en cada ocasión. Vemos los caminos frustrados por la impotencia. Ahora, nos llenan de esperanza con el turismo trasatlántico. Cuáles son las condiciones nuestras o de donde podemos sacar para sostener por más tiempo la miseria que nos embarga cada día.

Hagamos un recorrido por nuestro macondo a ver que encontramos como lugar para las pláticas comunes en donde los jóvenes ponen de manifiesto sus conocimientos. En los tiempos que existía el Restaurant “Jaime”, por los menos se nos brindaba un lugar en el mismo centro de la ciudad para esos fines. Era el tradicional lugar de esparcimiento. Siempre abarrotado de parroquianos, sobre todo,  los domingos en la mañana. Allí se daban cita las personas decentes, con la vestimenta adecuada para la ocasión,  de cualquier clase social. Hoy, no podemos afirmar que haya un lugar parecido, tan tradicional y añoramos que nuestras familias tengan ese lugar de esparcimiento  para los encuentros sociales.

En cuanto a la educación y formación de hombres y mujeres, el retroceso es tan profundo que puedo decir que, en mis años de crecimiento, nunca vi un menor cometer ningún acto vandálico y, mucho menos, robo a plena luz del día.

Puedo afirmar  que los jóvenes tenían una pasión por el estudio con fines de debatir en las esquinas de los barrios con el objetivo de imponer sus criterios, de acuerdo a la afiliación política de cada uno.

Hoy es tan desacertada la educación y formación de los jóvenes que los nuevos líderes de los barrios son incapaces de mantener un club recreativo, deportivo o cultural con fines de orientar a los mozalbetes que pululan en el sector. Es posible que la drogadicción  sea una variable a tomar en cuenta pra explicar este fenómeno social.

 La autoridad se mantenía y se le veía con respeto y cuando se tenia algún problema se acudía a los representantes  del orden publico. 

Ahora, si se está en la calle, se le teme más a los representantes de la autoridad,  por el desprestigio que representan, que a los mismos delincuentes ya reconocidos por los ciudadanos. ¿Qué les parece el caso que acaba de ocurrir en San Francisco De Macorís? en donde más de una veintena de policía irrumpieron en el palacio de justicia y sacaron a la fuerza un compañero de armas que había asesinado un ciudadano (dicen que un vulgar delincuente). Es a todas luces un desacato y una violación a la ley. Quien viola la ley comete un delito y el que comete un delito es un delincuente! ¿Delincuentes persiguiendo delincuentes?

¿Y pensamos que podemos tener turismo en Barahona?. El periodista Alejandro Santana afirma que  somos cómplices voluntarios de los actos vandálicos que se desarrollan en pleno centro de la Ciudad. Recuerdo que cuando alguien gritaba -¡un ladrón!- todo el que estaba en los alrededores corría a detener al que se pensaba era el malandro. Hoy al gritar -¡un ladrón!-  es como si se digeran ahí viene un ingeniero o el salvador. Y me pregunto, ¿Estamos en capacidad de sobrevivir entre nosotros mismos? o nos estamos dejando engañar con falsas promesas?.

O será un plan de trabajar sinceramente para el desarrollo y  luego del combate de los amantes de lo ajeno decirnos que ellos cumplieron como autoridad; pero el  pueblo no defendió su posición, y más adelante, el descredito y el temor  hará que nos borren del mapa como Provincia de cualidades naturales para el desarrollo turístico.

Si esa es la realidad de Barahona,  por qué no actuar contra la delincuencia primero y luego emprender la lucha por el progreso turístico de la región. 

Delincuencia y Turismo nunca irán de la mano. Si se desarrolla la primera, ahoga la segunda y si se desarrolla la segunda y no se ponen los correctivos de lugar puede dar lugar al auge de la primera (la delincuencia).

Tavito Suberví.
Alcalde De Barahona
Estamos consientes del crecimiento desproporcionado  y sin estrategia urbanística que Barahona ha tenido en los últimos 20 años.  Sabemos de generaciones mal formadas por padres irresponsables que han querido ahogarnos con sus vivencias,  a los fines de lograr el predominio de sus vicios, de sus antivalores generados por su formación inadecuada.  

La falta de educación y la falta de oportunidades de trabajo para los hombres y mujeres de nuestro pueblo han profundizado el problema. Es una invasión de conflictos y necesidades que las diferentes comunidades no tienen la capacidad de solucionar. 

Sólo la formación en valores y la preparación  y adaptación al desarrollo urbanístico nos dará la soluciones que necesitamos para que el pueblo, junto a las autoridades que nos representan ante el poder ejecutivo, sin mirar colores de banderas políticas, libremos la batalla contra los antivalores y la formación inadecuada que ofrecen las familias para poder lograr luchar por el desarrollo de la Región.


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