domingo, 27 de julio de 2014

El día de Papá, también existe.

Me apenó mucho ver en la primera plana del decano de los periódicos dominicanos ver el siguiente titular: “Padres de nadie, el drama de los asilos de ancianos”
También me conmueven las declaraciones de muchos padres que dicen que este es el día del perro y otros epítetos muy fuertes.

Yo amanecí normal, de hecho para mí todos los días son iguales, soy una máquina de trabajo y mi materia prima es la solidaridad, pero ví raro que no me habían llamado, ni escrito mensajes de felicitación, tampoco mis más cercanos habían tenido la cortesía de felicitarme personalmente, hasta que llegó Mono y me felicitó, luego lo hicieron otros amigos que estaban presentes.

De mi parte había  felicitado a papá y le regalé un vino de uva. Escribí a mi hijo Engels que está en Boston y a Vale, esposo de mi hija Marileysi y en este instante escribo a Teuddy Sánchez y otros padres, a los que felicito junto a todos los padres barahoneros, de la región y del mundo.

Encontraba muy extraño que mi esposa y mis hijos no me habían llamado ni escrito, cuando de repente llegaron desde Santo Domingo e irrumpieron en una renión que hacía con una pastora y los hermanos de la iglesia del Barrio Alfa.

Los primeros en hacer la algarabía fueron los nietos Allan, Gabriel y Gael, luego mi esposa Geisa, mis hijas Indira, Marileysi y Sojailin, después Vale y Mirian Pérez Rodríguez, autora de la sorpresa. Se armó el otro encuentro, con bendición y todo de la pastora Montilla. Allan llegó al colmo de coronarme como su rey, trajo su corona de papel desde la capital.

Recordé cuando nació Sojailin, mi primera hija, la traje cargada desde Santo Domingo y desde entonces ella sabe como mis otros hijos cuanto los amo. Engels se dormía en mi pecho como almohada. Nunca he tenido complejos, cambiaba pañales, daba leche en biberón, hacías las cenas y desayunos para mis hijos y los demás. Lavar, enjaguar, tender, planchar, barrer, trapear, eran cosas que hacía con mucho gusto y dodo eso con mucho gusto.

Reflexioné sobre los tantos padres que tengo y las decenas de hijos y ahijados, sólo los puedo comparar con las tantas madres que me adoran como yo las adoro en Barahona y otros puntos del país. Esos padres, en su mayoría, son muy queridos por todos sus hijos.

Si un padre se siente solo, si a un padre lo han abandonado, clamo a sus hijos por amor, apoyo, ayuda, porque aunque sé que la madre es primero en todo, los padres también son importantes, aunque algunos no se portan a la altura de su responsabilidad.

Aunque comercial y sentimentalmente, el día de la madre es más importante, también el día del padre es importante, debemos celebrarlo, con amor, ya que el día del papá también existe.


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