miércoles, 21 de agosto de 2013

LOS HAITIANOS TAMBIEN SE CANSAN

 Por Praede Olivero Féliz                      

En Caracas, Venezuela, el ejetreo fue grande; madrugar para abordar las guaguas, partir al local del próximo evento, escuchar varias conferencias una tras otra, comer, volver a las conferencias o las actividades del programa, regresar al Centro de Formación Simón Rodríguez, en San Antonio de los Altos del Estado Miranda y así cada día hasta culminar con la marcha hacia el Cuartel de la Montaña, donde reposan los restos mortales del Comandante Hugo Chávez Frías y le hicimos un gran homenaje, a la vez que le celebramos el cumpleaños número 59.

Hombres y  mujeres se cansaba, se dormían y hasta se enfermaban, parecía un entrenamiento agotador que puso en evidencia lo que decían Julio y demás miembros de la delegación de Uruguay compañeros de lucha del guerrillero, del Presidente Mujica, ellos no son viejos, simplemente tienen la juventud acumulada, bella forma de esconder el paso de los años, pero una realidad increíble de los que no se dejan vencer en el pensamiento y la acción por el paso de los años.

Los dominicanos no se rindieron, ni en el debate, ni en la discusión seria, de mi decían que tenía pilas recargable, que donde estaba el botón para apagarme, trataba de imitar a Camilo Cienfuegos el hombre de las mil anécdotas, el que mantenía el humos y la alegría del cubano combatiente. A veces le disparaba un cuento, cantaba una bachata o un merengue, les bailaba y hasta ayudaba a los haitianos con su música y con su baile para que no se durmieran, creo que fui su mejor amigo en el evento, hasta el extremo que prometieron visitarnos y vacacionar en República Dominicana.

Y es que nadie se me podía dormir en la guagua, ni en los recesos, porque además de un cuento, un chiste le disparaba a los haitianos un bobiné ma bobiné y saltaban como coristas de resorte para cantar y bailar conmigo, bajaban un poco cuando les cantaba: Adelina le dijo a Petión, hay Petión no gaste más, Adelina déjame gastar, que yo tengo medio millón, tengo y tengo medio millón (coro).

Que cara más bonita tiene esa niña, que cara más bonita yo la quiero enamorar…  Antes de que te vaya carbonero, en las blancas paredes de la vida, escribe con carbón tu despedida, para que te recuerde el pueblo entero…Yo le doy yuca, yo le doy batata, yo le doy pipiota a esa loca (era lo que más pedían en especial los venezolanos),… pena es lo que siento en mi alma, porque esa mujer no entiende que me hace perder la calma… y al final arrasaba Joe Veras: Y es que lo que molesta no son los cuernos, lo que molesta es el cuchicheo….


Ahora bien, como prueba la foto, varios haitianos al final se me durmieron, se rompió el mito de que eran los más duros, los más fuertes, en especial esa dama, que al salir del monumento a Chávez, ya en la parte frontal del Cuartel de la Montaña, se tiró al suelo como cama y cogió su bandera como sábana como demostración de que los haitianos también se cansan.

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